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The Flaming Lips — American Head

8

The Flaming Lips
American Head

Warner Records / 2020

Artista(s)

The Flaming Lips

Historias seriadas de religión, política y muerte: un viaje ácido que aterriza en la cruda realidad.

Este 2020 ha sido bastante desafortunado, y la música es algo que como siempre, ha venido a salvarnos; no de manera literal, pero sí de una forma catártica. Sorpresivamente The Flaming Lips anunció la llegada de su decimosexto álbum de estudio, American Head, y a decir verdad se esperaba algo lleno de fantasía y psicodelia, sin embargo las cosas no sucedieron como tal. En esta ocasión, la banda de Oklahoma entrega vía Warner Records un material sólido e inquietante que te hará reflexionar a lo largo de 13 cortas narraciones.

En un primer momento, el líder de la banda, Wayne Coyne, comentó que este material era una especie de tributo a su natal Estados Unidos; una producción en la que los sentimientos dominaban a cada uno de los tracks. Posteriormente, especificó que más que hablar de su lugar de origen, el LP contenía un mensaje muy profundo para los habitantes de la Tierra. Aún cuando la banda liberó la mitad del tracklist, fue imposible concebir la verdadera intención de su premisa.

¿Neo psicodelia o country?

“Will You Return / When You Come Down” da apertura al disco. La entrada a este viaje cósmico es lenta y sutil gracias al delicado sonido del xilófono y la batería; los elementos centrales de la pieza. Aunque es la canción más larga del álbum, no es pesada, al contrario, es bastante reconfortante y da la ilusión de que lo viene es prometedor. Después de abordar un tema tan delicado como la muerte, The Flaming Lips te invita a sumergirte en una pieza casi instrumental en la que la cantante de country Kacey Musgraves, endulza la melodía con sonidos. Según indicó el frontman, “esta es una canción exclusivamente para ella”.

Los últimos acordes del segundo sencillo se alargan para dar paso a “Flowers of Neptune 6”, en la que la voz de la cantante es más evidente, generando la impresión de un reverb. A comparación con los otros dos temas, este es el primero en que el verdaderamente se siente el tradicional estilo de la banda. La psicodelia se funde con los intérpretes y genera una atmósfera hipnótica, en la que la guitarra acústica toma un papel muy importante.

En compañía, la agrupación liberó el video oficial, el cual muestra al líder caminar dentro de una burbuja por una pradera. El tema de las burbujas gigantes es algo que la banda ha adoptado como suyo, incluso Coyne contrajo nupcias con Katy Weaver, dentro de una de ellas.

Casi a manera de corte entra “Dinosaurs on the Mountain”, uno de los temas más lentos y menos entusiastas de American Head. Es verdad que por momentos toma fuerza gracias a los solos de guitarra, pero no son lo suficientemente efectivos para esta canción que cuestiona ¿qué pasaría si los dinosaurios aún existieran? El single termina a piano y eso da la oportunidad de hilar el siguiente track, “At the Movies on Quaaludes”, una rola compleja y en su mayoría sombría, aún cuando tiene algunos toques pasionales originados por el solo distorsionado de una guitarra eléctrica. La idea sonora es efectiva cuando se comprende el mensaje: “la búsqueda del sueño americano”.

Acid trips

No es hasta la mitad del disco cuando The Flaming Lips se atreve a hablar de las drogas al ritmo de “Mother I’ve Taken LSD”. Sonoramente, es un viaje ácido y está perfectamente planeado, pues a través de la lírica Wayne Coyne habla sobre las primeras veces que se acercó a esta sustancia psicodélica. Específicamente recuerda que su propósito era liberarse, pero al final aterrizó en un panorama real donde se dio cuenta de que sus amigos habían fallecido a causa del consumo de esta. Aunque el ritmo es muy distinto, la idea de compartir su intimidad a través de sus sentimientos es muy semejante a lo que escuchamos en su tema de 1999, “Waitin' For Superman”.

Platicando con su productor discográfico Dave Fridmann, la banda acordó que a lo largo de American Head se abordarían temas crudos como la muerte, esto mismo se ve reflejado en la carta “Mother Please Don’t Be Sad”, una melodía a piano que es sumamente triste pues el intérprete intenta despedirse de su madre. Este par de temas se complementan a la perfección. Con certeza se puede afirmar que es lo mejor que encontrarás en el LP.

Es importante mencionar que aunque existan temas que hablen de drogas como “You n Me Sellin’ Weed”, la agrupación estadounidense no está incitando a su consumo, al contrario, lo que busca es exponer sus efectos negativos y de esta manera generar una reflexión. Esta producción, además de estar carga de nostalgia, prevé manejar el optimismo, quizá no de la forma en la que se acostumbró con Yoshimi Battles the Pink Robots (2002), sino más bien aterrizándolo en conceptos como la fe. Esta idea se puede apreciar en temas como “Brother Eye”, donde se cuestiona a través de tintineos electrónicos y distorsiones si el ser humano puede vivir para siempre.

"And you believe in . . . ? "

La pesadumbre continúa, sin embargo es necesario un descanso y “When We Die When We’re High”, es lo ideal para esto. El single funge como un interludio; un apoyo para todo lo que se avecina. Los elementos electrónicos se apoderan de “Assassins of Youth”, uno de los temas más extravagantes en el que la guitarra acústica también predomina. La combinación de los sonidos no es mala, pero no favorece a la pista; quizá de entre todas, es la que menos funciona.

Ya para cerrar el disco, The Flaming Lips entrega dos piezas fundamentales. La primera se trata de “God and the Policeman”, el primer tema en el que se evidencia la participación de Kacey Musgraves. El líder de la banda comentó que al ser una producción tan íntima, le fue difícil adaptar una colaboración, pero la voz de la cantante funcionaba perfectamente para un dueto inquietante en el que se habla del perdón. Wayne Coyne expresó que su disco no busca ir en contra de la política del país; más bien busca crear un vínculo a lo que anteriormente se escuchó en At War with the Mystics (2006), con el tema "The Yeah Yeah Yeah Song (With All Your Power)”, en el que se hablaba del abuso de poder. Para el track 12, la referencia a las situaciones actuales es evidente, y recaen en un debate entre quién debería otorgar el perdón, si Dios o el hombre.

Siguiendo la línea de lo religioso, la banda hace hincapié en que todas las creencias son muy respetables. Puedes creer desde Dios hasta en tu persona especial. La idea se ve concebida en sonidos lentos e hipnóticos que se mantienen constante para cerrar con broche de oro con "My Religion Is You".

Aunque el álbum es conceptual, puedes ir desmontándolo hasta finalmente quedarte con las canciones que más te gusten. Hasta la fecha, este material es uno de los más complejos e interesantes que ha presentado la banda estadounidense. 

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Declan McKenna — Zeros

8

Declan McKenna
Zeros

Tomplicaded / 2020

Artista(s)

Declan McKenna

En un viaje cósmico de pop intergaláctico, Zeros sobrevuela la Tierra y nos perdemos en una extravagante onda luminosa.

Declan Mckenna regresó con el sucesor de What Do You Think About The Car?, pero estamos equivocados si queremos escuchar lo mismo. Zeros contiene nuevos aires en el que el cantante se deshace de las etiquetas que lleva cargando desde su álbum debut. No abandona los discursos políticos; habla de religión, el cambio climático, y lo mucho que ha afectado a la generación Z vivir en un mundo de redes sociales que son utilizadas para mucho más que informar y socializar. Su manera de transmitir el mensaje cambió, pero Declan es el mismo.

La producción parece abrumadora y atascada con excesos de sintetizadores, pero después de escucharlo una y otra vez, hay ocasiones en los que el frenestismo y exageración son necesarios. Podemos hablar de un mundo distópico y de aquella época setentera en la que los viajes al espacio eran lo mejor para salir, aunque fuese por un rato, de este mundo. Algunos momentos están llenos de brillos y luminosidad; en otros nos encontramos en sombras frígidas.

“You Better Believe!!!” es un gran tema para iniciar el álbum, su emotividad se va construyendo en cada parte de la canción. Después de emprender el viaje y la emoción del despegue todo se difumina con “Be An Astronaut”, ahora solo flotamos en la inmensidad del espacio, un tema clave. “The Key to Life on Earth” un tema que juguetea con los sintetizadores y nos remonta a su álbum debut.

“Beautiful Faces” es un tema pegadizo y atractivo como aquellas caras que vemos en los medios y que hacen olvidarnos de aquellos que nos rodean en la realidad. “Daniel, You’re Still a Child” con teclados y sintetizadores dignos de una exploración sonora ochentera y guitarras distorsionadas que dejan impacientado por el siguiente tema.

Como una estrella fugaz, inesperada, esperanzadora aparece “Emily”, una balada folk que se transforma para adentrarse a un sonido retro y nostálgico con las notas más agudas de un teclado, pero todo regresa a su estado natural. De la mano “Twice Your Size”, una guitarra acústica es derrocada por una guitarra brillosa y frenética, que es sus dos fases es memorable. La electrónica se apodera de Zeros en “Rapture” que cobra vida por sí mismo y conduce a una inesperada explosión. Su parecido, en ocasiones, con "Ashes To Ashes" de David Bowie, reafirma las influencias que McKenna ha tenido y que funcionan para llevarlo al lugar en el que se encuentra.

Finalmente, “Sagittarius A*” nos adelanta que el viaje está por terminar, al menos para nosotros, no sin antes visualizar el daño que hemos ocasionado al mundo. Cerrar con “Eventually, Darling” no es suficiente, pues la emoción con la que comenzó ya no se encuentra, y el retorno a la cruda realidad es inminente.

En ocasiones destacan las letras, en otras lucen los sonidos, en cada escuchada es diferente. Vemos al mundo desde otros ojos, desde otra perspectiva de la que jamás hubiéramos imaginado. El grito para unirnos al movimiento de Declan es sútil, pero siempre estará ahí, ya sea en esta dimensión o en una más lejana para alzar la voz.

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The Flaming Lips — American Head