8
4AD / 2017
31/Ene/2017
Recientemente ha habido una especie de vertiente de productores de recámara que parecieran usar sus “home studios” como guitarras acústicas sobre las cuales pueden cantar blues. Quizás ya suene como algo familiar, pero en pleno 2017 hay mucha gente que todavía no puede adjudicar las mismas cualidades musicales a una guitarra o un piano que a una serie de samples y un sintetizador. Como si acompañar una voz durante una canción con algo tan sencillo como un sampler no fuera tan natural como hacerlo con una guitarra.
Canciones como “Limit To Your Love” de James Blake (2011) o “History Lesson” de lo último de Nicolas Jaar ponen eso a prueba. Combinando la intimidad de una persona sentada frente a su piano con producción electrónica alucinante digna de un escenario en MUTEK.
Rennen, el último álbum de Christopher Taylor a.k.a. SOHN, es un paso hacia adelante en esa progresión. Un paso que a mi gusto lleva esta vertiente a un terreno más pop que nunca, lo cual es algo raro dentro del tipo de electrónica que he llegado a esperar de este artista. Pero no por eso vale menos un rayo de tu preciada atención.
El track inicial, “Hard Liquor” realmente marca la pauta de cómo será el resto del disco. Coros de R&B que te provocan ganas de chasquear los dedos se encuentran con bajos convulsivos que retumban con tus pensamientos más oscuros. Si el primer encuentro con esta canción, o su video, no te provocan algo, realmente no te recomiendo escuchar el resto del disco.
Pero si sí lo hace, el resto no te va a decepcionar. Creo que los mejores momentos provienen de cuando se rompen filas. Cuando la usual estructura de “verso-coro-verso” da paso a un jam desinhibido con todo desde coros gospel hasta utensilios de cocina usados como beats gigantescos. Aún así, hay momentos sumamente buenos en términos de canciones. Aunque las melodías en casi todos los casos suenan despechadas a un estilo muy blues que casi exclama: “esa mujer va a sentir mi dolor”, hay mucho más allá si le das una merecida leída a las letras.
“Conrad”, por ejemplo, fue escrita en tiempos de la elección general en Austria y es una denuncia hacia la pasividad de la gente que ve a la extrema derecha regresando al poder en algunos países, luego expresa su desacuerdo pero no hace nada al respecto. En un 2016 plagado de ejemplos similares (Brexit, Trump) las palabras “I’m hibernating, shut down and waiting, for another summer living in denial” no podrían ser más dolorosas.
De la misma forma, varias canciones en Rennen, que se traduce del alemán literalmente como “correr”, toca temas del clima político reciente de una manera afligida pero esperanzadora. Un disco para ir hacia donde nos duele como sociedad, caer en cuenta de la situación y tratar de hacer algo. Por lo menos dejar de pretender que no es tan grave.
8
Seayou Records/Rough Trade / 2017
30/Ene/2017
Desde que “descubrí” a Thieves Like Us hace casi una década, mi corazón rápidamente quedó prendado de “Drugs in My Body” y esos repetidos sampleos que rememoraban a la década de los 80. Posteriormente llegaron Play Music y Again & Again y mi fanatismo no podía ser más profundo. Sin embargo, después de su presentación en Cine Tonalá en noviembre de 2012 perdieron todo mi respeto, no solo porque de su formación original –los alemanes, Björn Berglund y Pontus Berghe– ya solo quedaba el estadounidense Andy Grier, sino porque además de estar drogadísimo y no cantar bien las canciones ese día, su nuevo baterista no conocía ninguna de las rolas y su bajista, mucho menos. Ahora, cinco años más tarde, el vocalista del trío –que ya no es trío por cierto– regresa para lanzar un álbum homónimo bastante prometedor.
Resulta que en esos cuatro años de stand by, Andy logró cuajar una nueva alineación conformada por el bajista Thomas Franklin, el baterista Tore Knipping, y Martine Duverglas, Mia Von Matt y Monica Martinez como voces de apoyo. Dicho esto, podemos pasar a lo que nos atañe: el nuevo y “primer” disco de Thieves Like Us.
Como era de esperarse, la banda cita temas socio-políticos que no pasan desapercibidos, pero que gracias a esas melodías contagiosas y pacíficas a la vez, hacen que incluso cuando escuches a Andy hablar de crisis económica, militarización o el impacto de la tecnología en nuestros días, te mantengas positivo y puedas bailar aun con toda esa carga emocional, realista y hasta cierto punto, cruel.
Siguiendo con todo lo anterior, es importante destacar que para el artwork, la agrupación retomó el escape de Hans Conrad Schumann del comunismo de la República Demócrata Alemana y lo transformó en su propia versión. Este caso además de ser uno de los más conocidos en la historia de Alemania, también es uno de los más representativos, ya que fue justo al inicio de la construcción del Muro de Berlín en 1961. Por si esto fuera poco, aparece el traje que usa la mujer de la portada, que resulta ser ni más ni menos que el mismo que usó el papá de Andy en la guerra de Vietnam.
Pero bueno, mucha política e información a estas alturas. Hablemos de música. Los sintetizadores son imperantes como siempre, así como esas modificaciones del post punk, italo disco, glam rock, dance y electro-pop en una mezcla característica de Thieves Like Us que es bien llevada gracias a la voz de Grier y sus coristas. Asimismo está el juego con la batería –que en ciertos puntos de las canciones se vuelve la protagonista– y las distorsiones en los pedales de las guitarras.
Entre los puntos más altos no, no están “Jennifer” ni “Broken Mirror” –que a mi parecer son bastantes someras e insignificantes–. En realidad hablo de "Tears", "E-Problems", "Child Star" -que recuerda un poco a Bleed Bleed Bleed–, "Shake The Light" –que en el minuto dos acapara toda la atención con las guitarras y la batería– y por supuesto "Israel", que no solo por su nombre es un referente a la temática del álbum, sino que su melodía resulta pegajosa de principio a fin.
Es precisamente por todo esto, que Thieves Like Us me ha vuelto a ganar y aunque todavía le falta mucho trabajo por hacer, espero que la próxima vez que los vea quiten esa mala percepción que me llevé de ellos. Ahora lo tienen todo: nuevos integrantes, madurez, un disco prometedor y una base de seguidores que como yo, se emocionaron al escuchar que “la banda berlinesa/americana con base en París” –como comúnmente se les conoce– no estaba muerta después de todo.
Haz click en la banderilla para guardar artículos en tus favoritos, ingresa con tu cuenta de Facebook o Twitter y accede a esta funcionalidad.
Avisos